lunes, 22 de junio de 2009

"Ciudad"

06.23 a.m. Combi. Avenida Wilson. Estoy en un viaje aburrido hacia mi trabajo, de pronto sube un vendedor de caramelos. Detesto que suban tan temprano. El tipo es gordo, habla komo ahogandose entre sollozos y cuenta su triste vida de reo en lurigancho. Y a mí ke me importa, son las seis de la mañana no jodas, pienso. Promociona sus productos golosinarios, unas mentitas de dudosa procedencia que no tengo intenciones de comprar ni por casualidad. Parece que a nadie le provoca desayunar mentitas. Nadie compra mentitas. Eso enfurece al tipo quien nos empieza a lanzar las mentitas en la cara, lleno de furia e ira. Es una nueva modalidad, parece entrenado, ya he visto a otra persona actuar de la misma manera. Fue una mujer en petit thouars. Loca de mierda, digo cuando la recuerdo. Los pasajeros asustados empiezan a sacar monedas de diez céntimos de sus sencilleras y le dan al hombre de las mentitas. Yo no le doy. Tengo monedas, pero no tengo motivos para premiar a ese desadaptado. Ojalá se coma sus mentitas y muera de sobredosis. Cuando termina de contar el dinero reunido por la fuerza se baja. Ni el cobrador ni el chofer se han inmutado. Hijos de puta y así tienen la concha de subir el pasaje, pienso.

11.48 p.m. Cumpleaños de GF. Barrio. Ella se está despidiendo de la gente en la fiesta, pues vive lejos, se irá sola y es relativamente tarde. Yo, en un acto de caballerosidad le digo que no permitiré que se vaya sola. Me dice sin darle mucha importancia a lo que le digo que GF la acompañará al paradero. Le digo que no y aunque yo quería acompañarla al paradero, pues tenía ganas de hablarle aunque sea un ratito, miro a toby y le digo que la acompañe y él se ríe. Ella sin mirarme vuelve a decir que GF la acompañará. Soy un idiota. Igual se fue.

1.05 p.m. Seguro Social. Rimac. Los amigos que más me quieren me han llevado al médico. Sé que ellos son quienes más me quieren, pues estuvieron conmigo en mi cumpleaños, me buscan y se interesan por mí. Luego de una breve inspección. El doctor me ha recomendado una inyección y yo, luego de ser sometido por mis amigos he terminado aceptando que debo aplicarme el condenado medicamento. Una enfermera madura y poco amable me ordena desnudar mis partes pundorosas, mejor dicho mi potito que es humilde. Le pregunto cual nalga y ella responde con muy poco celo profesional que la que más me guste. Se pone detrás mío y me dice que me dolera un poco, pero que no la meterá toda. Sólo la puntita. No debió decirme eso, pienso. El dolor es cegador. Trato de pensar en los momentos más felices de mi vida. Lo consigo. Fatalmente se eclipsan, pero junto con el dolor van desapareciendo. Salgo de Urgencias cojeando y mis amigos se ríen. El Seguro Social es una porquería, por eso no me gusta. Pobres jubilados, pienso. Gracias amigos, pienso.

03.58 p.m. Carro de mi pata. Javier Prado. Parados en un semáforo veo un puesto de periódicos. "El hombre riñon trae el armagedón", publica uno de los tabloides junto a la foto de un hombre con unos pedazos de carne sobresaliente en toda la cara. Es el mismo periódico que cada día saca un titular parecido. El hombre chancho, el hombre tortuga, el hombre árbol y demás personajes kafkianos. Miro a mi pata y le digo que estos sujetos deben tener una colección de mutantes más grande que la MARVEL. Se ríe. No sería una mala idea hacer un juego de play sobre esto, me dice. MARVEL v.s "El chino" que así se llama el periódico. Vulevo a leer el titular. Con sujetos como estos a cargo de la cultura diaria de esta pobre ciudad, el apocalipsis, el juicio final, el armagedon o lo que sea que vaya a exterminarnos es ya muy posible. ¿Es tan difícil ser alguien normal?, pregunto.

1 comentarios:

Lola Pastel dijo...

oye y nunca me llegó la invitación de aniversario de loz chuzkos!

JUM!